domingo, 29 de abril de 2012

Origen y Concepto del Desarrollo Sustentable

CASO: ORIGEN Y CONCEPTO DEL DESARROLLO SUSTENTABLE

Autores: Tania Fonseca, Nathalie Prado, Jeroen Bollen


Adquirir conocimiento sobre el origen y evolución del desarrollo sustentable desde sus inicios conceptuales hasta su práctica en el presente, analizando las convenciones y declaraciones a nivel mundial y latinoamericano desde finales de los años sesenta hasta el nuevo milenio.

Orígenes

En América Latina, desde antaño el concepto del desarrollo ha estado basado en una teoría utilitarista[1]. Significa que la utilización de los recursos naturales solamente se enfocaba en usarlos al máximo, sin importar si eran limitados o no, y sin importar el posible daño que podía provocar la utilización de estos recursos en el medio ambiente. Además de utilitarista, el enfoque era antropocéntrico, es decir que el medio ambiente se consideraba en función del ser humano, no como una relación equitativa entre el ser humano, la flora, la fauna, etc.[2]

Este concepto utilitarista del desarrollo ha sido el enfoque vigente, incluso hasta hace pocas décadas. No fue hasta principios de los años 70 que empezó a nacer una idea que se desarrolló y convirtió en el concepto que hoy día conocemos como desarrollo sustentable. En 1972 se emitió la “Declaración de Estocolmo”, que incluyó toda una parte sobre los problemas ambientales y la protección del medio ambiente, no solamente para la generación de hoy, sino también para las futuras. Si bien todavía tenía un enfoque antropocéntrico, al mismo tiempo llamaba a la responsabilidad de las personas, como sujetos capaces de generar cambios[3].

Estrategia Mundial de la Conservación

Una década después se publicó la “Estrategia Mundial de la Conservación”. Aunque no era un documento elaborado por organismos internacionales, ni tampoco contenía compromisos para los Estados que podían conducir a un mejor manejo del medio ambiente, era uno de los primeros documentos que enumeraba varios de los temas relacionados con el desarrollo sustentable. Además, mencionaba específicamente que el desarrollo sustentable es un asunto de la sociedad, de la humanidad, no de los individuos, lo cual fue uno de los primeros llamados de atención para la integración en vez de la separación.

Nuestro Futuro Común

Ya con la publicación del informe “Nuestro Futuro Común” en 1987 -más conocido como el Informe Brundtland por la presidenta de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas- se elaboró con más detalle y precisión el concepto del desarrollo sustentable. Al mismo tiempo, el tema cambió de ámbito: ya no solamente eran académicos quienes se ocupaban del tema, sino que cada vez más sectores de la sociedad se involucraban con el tema, notoriamente algunos gobiernos y entidades de la sociedad civil. Sus objetivos principales eran la introducción del multilateralismo en el tema del desarrollo sostenible, como también la interdependencia de las naciones. Buscaba discutir sobre el medio ambiente y el desarrollo como un solo tema integral.

El documento menciona temas tan comunes hoy en día, aunque no tan conocidos en aquel entonces, formulando la necesidad de conservar el medio ambiente, así como también la urgencia del cambio de pensamiento a nivel político e institucional de los gobiernos sin excluir el problema del crecimiento poblacional y la inequidad social, haciendo un importante llamado a “aquellos más favorecidos para que adopten formas de vida más ecológicas“[4].
El reporte de la Comisión Brundtland reconocía que el desarrollo del ser humano en la forma de la reducción de la pobreza, la equidad de género y la redistribución de riqueza era crucial para formular estrategias de conservación ambiental. Además, la Comisión también consideraba que en las sociedades industrializadas y en vías de desarrollo existían limitaciones ambientales al crecimiento económico.

La publicación del informe constituyó la base  para la Declaración de Río y otros eventos y documentos.

Una definición muy citada que da el reporte de desarrollo sostenible es el “desarrollo que [satisface] las necesidades del presente, sin comprometer las posibilidades de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”[5].

Cuidar La Tierra y Declaración de Río

El informe Brundtland y otros documentos llevaron en 1991 a la elaboración de un documento llamado “Cuidar la Tierra”. El documento pone en el centro del problema los aspectos éticos en un papel protagónico, ya que “lo que la gente hace depende de lo que la gente cree”[6]. Por primera vez se abandona la posición antropocéntrica y se reposiciona al ser humano como una parte de la comunidad de la vida, junto a las demás especies vivientes. Esto no quiere decir que se desconozcan ciertos derechos fundamentales del ser humano, sino que simplemente trata de cambiar el enfoque del desarrollo a uno incluyente, equitativo y con respeto hacia todo el medio ambiente, independientemente de su valor para el ser humano[7].

El pensamiento novedoso de “Cuidar la Tierra” aún no es reflejado en la “Declaración de Río” del año 1992. Ese documento firmado por los gobiernos participantes en la cumbre de Río de Janeiro, aún se centra en la postura tradicional respecto al desarrollo y el ambiente. Sin embargo, menciona la necesidad de involucrar a los jóvenes, mujeres y pueblos originarios en la conservación del medio ambiente.
Carta de la Tierra y Manifiesto por la Vida
Casi una década más tarde nacen dos documentos importantes: la “Carta de la Tierra” y el “Manifiesto por la Vida”. El primero no es un compromiso entre gobiernos, sino un manifiesto elaborado por instituciones e individuos. Propone “una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz”[8]. La Carta de la Tierra propone cuatro principios básicos: Respetar la tierra y la vida en toda su diversidad; cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor; construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas; y asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras[9]. La Carta de la Tierra muestra una visión utópica y poética del desarrollo sustentable. Sin embargo, muchas de sus propuestas se han adoptado hoy en día, conforme la consciencia individual se va integrando con la consciencia colectiva.
El segundo documento, el Manifiesto por la Vida, habla sobre la visión mecanicista del mundo y critica los conceptos de la misma, pues según el Manifiesto lo que se busca es la armonización del proceso económico en su totalidad con la conservación. Sobresale principalmente el concepto de sustentabilidad, que se fundamenta en el reconocimiento de los límites y potencialidades de la naturaleza y la complejidad ambiental, sugiriendo un cambio radical de orientación en los conceptos del potencial de la ciencia y la tecnología, los cuales deberían basarse en la ética de la sustentabilidad[10].
El Manifiesto por la Vida habla del tema “pensar globalmente y actuar localmente”[11] que no es más que la consciencia individual de los gobiernos de cada país analizada desde un punto de vista mundial. El documento sugiere un nuevo estado de  consciencia sobre los distintos modos de vida, tomando en cuenta la responsabilidad y consecuencia de cada acción realizada. El Manifiesto por la Vida habla por primera vez de la “Ética para la sustentabilidad” y cómo ésta es radical en su propio concepto pues va hasta las raíces de la crisis, removiendo los cimientos filosóficos, culturales, políticos y sociales de la humanidad[12].
Declaración del Milenio
En el año 2000 se generó un documento importante llamado “Declaración del Milenio” por parte del sistema de las Naciones Unidas, el cual contiene los Objetivos del Milenio. Si bien el documento es muy amplio, refiriéndose a muchos aspectos del desarrollo, también contiene elementos claves para la sostenibilidad, como el respeto a la naturaleza y la responsabilidad común.
Desarrollo sostenible en América Latina
A pesar de que la discusión acerca de que el desarrollo se ha alejado del enfoque utilitarista y antropocéntrico, la mayoría de los países de América Latina aún se enfocan en un concepto de desarrollo desde el punto de vista puramente económico, con poca atención a temas sociales y ambientales. Aunque se ha podido concluir que estos modelos de desarrollo no son exitosos ni sostenibles, las instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con sus conceptos netamente económicos de desarrollo, tienen más peso que otras instituciones como el mismo sistema de las Naciones Unidas, que tienen una visión más integral y equitativa.
Asimismo, muchos de los problemas sociales se discuten solamente en la medida que afectan a la sustentabilidad ecológica y los problemas ecológicos se discuten en la medida que afecten a la sustentabilidad económica y social. La contradicción constante entre el discurso y la práctica y el círculo vicioso en cuanto al problema de la sustentabilidad, han marcado de manera profunda los tres pilares más importantes del mundo actual: la sociedad, el sistema económico y la conservación de la naturaleza.
En las últimas Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno los países han empezado a discutir el tema del desarrollo sostenible y se han visto en la necesidad de pensar en nuevos modelos de desarrollo. A partir de la XIII Cumbre en 2003 los países expresaron que el crecimiento económico es necesario para promover una mejor calidad de vida para sus habitantes, pero no es suficiente. Es más, expresaron que los modelos de desarrollo tradicionales, con sus reformas económicas estructurales, en muchos casos han tenido el efecto contrario a lo deseado, profundizando la pobreza, el desempleo y la desigualdad. Desafortunadamente, en las declaraciones emanadas de las Cumbres, no hay obligaciones vinculantes que suponen un cambio real en la postura de los gobiernos en cuanto a la creación de un modelo de desarrollo sustentable.
CONCLUSIONES

El desarrollo sustentable ha sido un tema de discusión durante las últimas cuatro décadas. Para analizar la evolución del pensamiento, es preciso evaluar documentos como los mencionados anteriormente, que demarcan de forma clara y detallada la historia hasta nuestros días a nivel de discusiones en diferentes cumbres, simposios, entre otros, en todo el mundo. En el transcurso del desarrollo del concepto en estos documentos se ha ido mostrando que las actividades económicas productivas no pueden estar enfocadas única y exclusivamente en utilizar los recursos a disposición, sino que también es imprescindible tomar acciones de conservación, restauración, redistribución, etc. para que el desarrollo sea sostenible, no solamente para el día de hoy, sino también para futuras generaciones.

Queda muy claro que la integración de la sociedad con el medio ambiente, guiado en gran parte por los gobiernos de cada país, es la pauta que marcará el destino del planeta tierra y sus futuras generaciones. No obstante, también está claro que muchas gobiernos, específicamente América Latina aún no han querido vincularse totalmente a este nuevo concepto de desarrollo sostenible, probablemente porque en muchos casos los gobiernos aún representan fuertemente los actores del modelo tradicional utilitarista y antropocéntrico.

El logro de los objetivos de la sustentabilidad dependen de una buena gestión social, política, económica, tecnológica y científica, así como por supuesto ambiental, aunque también deben basarse en una preocupación sobre los valores éticos de todos los actores involucrados.
BIBLIOGRAFIA 
Foladori, Guillermo (2002), Avances y límites de la sustentabilidad social, Economía, Sociedad y Territorio,
vol. III, núm. 12, Columbia University, Estados Unidos de América, pp. 621-637.

Naciones Unidas, (1992), Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo,
            Departamento de Asuntos Sociales y Económicos, Río de Janeiro, Brasil.

United Nations (1987), Our common future. From one earth to one world, World
Commission on Environment and Development, Geneva, Switzerland.

Zahedi, Kaveh y Gudynas, Eduardo (2008), Ética y desarrollo sostenible. América Latina frente al debate
 internacional, Reflexiones sobre la ética y la cooperación internacional para el desarrollo: Los
retos del Siglo XXI, Instituto Mora, México D.F., México, pp. 273-292.

_____ (2000), Carta de la Tierra, Earth Charter Commision.

_____ (2003), Manifiesto por la vida: Por una ética para la sustentabilidad, PNUMA, México D.F., México,
Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe.



[2] Ibid, p. 278
[3] Ibid, p. 278
[5] United Nations, Our common future, 1987, p. 7 (Traducción del autor)
[6] Zahedi, Kaveh, Ética y desarrollo sostenible, 2008, p. 279
[7] Ibid, p. 279
[8] _____, Carta de la Tierra, p. 1
[9] Ibid, p. 2
[10] _____, Manifiesto por la Vida, 2003, p. 1
[11] Ibid, p. 2
[12] Ibid, p. 1

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